De capataz en Ica a pamuk en Amazonas: Elmo Barboza Tuesta y la resistencia de la comunidad de Chipe ante los desastres - Acción contra el Hambre Perú
De capataz en Ica a pamuk en Amazonas: Elmo Barboza Tuesta y la resistencia de la comunidad de Chipe ante los desastres

De capataz en Ica a pamuk en Amazonas: Elmo Barboza Tuesta y la resistencia de la comunidad de Chipe ante los desastres

“Mi sueño siempre ha sido ser líder. Quisiera que mi pueblo sepa que he hecho algo por ellos y que los jóvenes que vengan se motiven a seguir mejorando lo que hemos construido”. Con estas palabras, Elmo Barboza Tuesta, pamuk – jefe en lengua Awajún – de la comunidad indígena de Chipe (Bagua, Amazonas), resume una vida marcada por el servicio y la resiliencia.

A sus 36 años, además de ser el pamuk de un territorio de cerca de 1 000 habitantes Awajún, según el Censo Nacional 2017, es docente de Educación Física, agricultor de cacao y responsable del equipo de cultura de prevención y lucha contra incendios del Comité Comunitario ante Emergencias y Desastres (CCAED).

Su historia, sin embargo, comenzó lejos de las asambleas comunitarias. Tras quedar huérfano de madre a los 10 años, se vio obligado a trabajar desde muy pequeño en la ciudad de Bagua para poder culminar el colegio y salir adelante. Convencido de que en el futuro deseaba convertirse en profesional, decidió migrar a Pisco, en Ica, en 2007.

Pese a la tragedia que enlutaba a la ciudad iqueña por el terremoto que dejó cerca de 600 fallecidos y miles de viviendas destruidas, Elmo logró ingresar a una empresa de reparaciones mecánicas como capataz, donde pudo ahorrar cada sol de su jornal para costear sus estudios. Pero pronto cayó en cuenta de que su destino no estaba en Ica, sino en su tierra natal: “Decidí, mejor, regresar a estudiar y trabajar en mi propia comunidad. Esa intención siempre la tuve”, relata sobre su retorno en 2011.

“Llegué con mi dinerito a postular al Pedagógico de Bagua. Ingresé ganando media beca y terminé en 2016. Todo lo hice para ahora ser un docente nombrado en la institución donde laboro”, explica.

Hoy, sus días empiezan a las 4:00 a.m., preparando las clases para sus alumnos y alumnas de secundaria de la escuela José Quiston Pujupat, donde utiliza el deporte como estrategia de conexión y motivación antes de asumir sus funciones de pamuk al caer la tarde.

Elmo Barboza Tuesta es profesor de Educación Física de las y los estudiantes de 1° a 5° de secundaria del colegio José Quiston Pujupat.

Organización comunitaria ante emergencias y desastres

Durante 2016, las vidas de numerosas comunidades indígenas de la región Amazonas –entre ellas Chipe– se vieron afectadas por derrames de petróleo del oleoducto Norperuano en el río Marañón.

“Nosotros no podíamos pescar. Los niños tampoco podían meterse al agua; no se podía lavar la ropa ni usar el agua para nada”, recuerda Elmo.

Marcado por este desastre y consciente de la vulnerabilidad de las familias ante las constantes activaciones de quebradas y desbordes del río, el pamuk de Chipe asumió un rol protagónico. Se convirtió en pieza clave para la implementación del proyecto de Respuesta Rápida Indígena, impulsado por Acción contra el Hambre.

Desde 2023, la iniciativa busca visibilizar el rol central de las comunidades Awajún en la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD), fortaleciendo sus capacidades y promoviendo mecanismos participativos de preparación y respuesta rápida ante emergencias.

Este esfuerzo colectivo hizo posible la conformación de uno de los 19 CCAED del distrito de Imaza, en el que cada integrante fue capacitado en esta temática.

El proceso involucró a toda la comunidad: padres, madres, niños y niñas participaron en simulacros de inundaciones y derrames de petróleo. Elmo detalla con orgullo los avances logrados: “Tenemos una sirena que, cuando ocurre algo, inmediatamente la encendemos y por la bocina avisamos a toda la población… [Cuando la escuchan] los señores saben que, de repente, hay una inundación o un ahogamiento”.

“También, pusimos cinco señaléticas de seguridad en puntos estratégicos”, continúa.

De la alerta a la infraestructura

Más allá de la alerta temprana, Chipe enfrentaba un riesgo cotidiano: el peligro de ahogamiento de escolares y docentes al cruzar hacia el colegio. Esta preocupación histórica se resolvió mediante la construcción de alcantarillas, integrando la gestión de riesgos con la mejora de la infraestructura local.

“Antes, cuando había lluvias, los estudiantes no podían pasar por las quebradas porque tenían miedo de que el río los llevara. Ahora, gracias a las 100 bolsas de cemento que nos entregó Acción contra el Hambre, tenemos dos alcantarillas. Incluso ahora los padres mandan solos a sus hijos al colegio”, explica el maestro Awajún. Enseguida, adelanta que próximamente construirán la tercera alcantarilla de su comunidad.

Para Elmo, ser pamuk es un cargo transitorio de dos años, pero su compromiso como guía de Chipe es permanente. Mientras ve crecer a sus cuatro pequeños hijos en la tierra que lo vio nacer, sigue proyectándose en nuevos espacios desde donde pueda continuar impulsando el desarrollo de su pueblo.

El pamuk de la comunidad de Chipe, Elmo Barboza Tuesta, es uno de los beneficiarios del proyecto Respuesta Rápida Indígena, ejecutado por Acción contra el Hambre, articulado con el Gobierno Territorial Autónomo Awajún y financiado por la Unión Europea Ayuda Humanitaria (ECHO).

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