“Los Espacios Amigables han mejorado la convivencia con mis hijos. Es una convivencia basada en el respeto, el apoyo y la comunicación”

“Los Espacios Amigables han mejorado la convivencia con mis hijos. Es una convivencia basada en el respeto, el apoyo y la comunicación”

Para quienes han dejado su tierra, migrar significa la esperanza de encontrar mejores oportunidades frente a una realidad adversa. Sin embargo, en ese camino que parece augurar un futuro más próspero, también se destapan muchas carencias propias de un proceso cargado de secuelas emocionales. Más aún, en aquellos que transitan en periodos de vida de mayor vulnerabilidad, como es el caso de la niñez y la adolescencia.

Nélcida Pirela cruzó la frontera en junio de 2019 junto con sus tres hijos: una bebé de 6 meses, uno de 2 años que presenta una condición de insuficiencia renal y su hijo mayor que al llegar al Perú cumplía 5 años.  Como muchas otras mujeres gestantes o con menores a su cargo, pudo pernoctar en uno de los módulos instalados en la frontera.

En este contexto, Acción Contra el Hambre con el apoyo de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados propone los “Espacios amigables”. El propósito es que tanto niños y niñas que tuvieron que interrumpir su niñez por el proceso migratorio de sus familias, puedan recobrar la normalidad de una infancia. Se brinda apoyo a las familias refugiadas y migrantes en distintos temas: educativos, psicológicos, recreativos, de crianza o formación en valores.

En el 2020 Nélcida conoce y empieza a participar en los Espacios Amigables de manera virtual. “Con la pandemia ya iniciada, conocí a unas mamás que sus hijos participaban en los Espacios. Yo les comenté mi situación, no me adaptaba a la modalidad virtual del colegio y muchas veces no podía cumplir con las actividades porque no tenía útiles. Me proporcionaron un contacto y en esos días había nuevas inscripciones así que los dos mayores lograron ingresar.”

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EL GRAN RETO LA EDUCACIÓN VIRTUAL EN PANDEMIA

Durante la pandemia, todas las dimensiones de la vida de las niñas, niños y adolescentes se vieron afectadas: su relación con la familia, la escuela, la relación con los pares, los aspectos emocionales, el juego o la recreación. Desde Acción contra el Hambre se creó una plataforma online, para que las familias puedan acceder a diferentes materiales educativos y recibir un acompañamiento adecuado a través de WhatsApp. “A través de los Espacios Amigables queremos acompañar a la infancia, que puedan transitar esta situación de crisis que están viviendo para que su desarrollo no se vea afectado.” Comenta Luz Duarte, Psicóloga de Acción contra el Hambre.

A inicios del confinamiento los padres y las madres cumplieron un rol fundamental de cuidado y protección a sus familias. Luego les tocó acompañar a sus hijos e hijas con la educación a distancia.  

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“Para mí lo más difícil fue adaptarme a la modalidad virtual de las clases del colegio. No por la utilización de los dispositivos, si no por el proceso de reflexión. Me costaba mucho que los niños mantuvieran el interés. Pero los Espacios Amigables eran distintos, con ellos me adapté porque eran espacios participativos, de compartir en todo momento a pesar de ser virtuales.

En mis hijos también noté un cambio. De marzo a septiembre con las clases del colegio era difícil que hicieran las tareas. En septiembre empiezan en los Espacios Amigables y estaban más entusiasmados aprendiendo de una manera lúdica. Y el mayor, que le afectaba más la situación, cambió su actitud y se sentía acompañado por otros niños de su edad.” Comenta Nélcida.

UN ESPACIO PARA CRECER

Los Espacios Amigables están conformados por: niñas, niños, adolescentes, madres, padres y un grupo de psicólogas y animadoras educativas que los apoyan y acompañan en el proceso de aprendizaje.  Están divididos en 5 grupos dependiendo de su edad: Estimulación temprana, Tesoritos de Venezuela (3-5 años), Ministerio de Amor (6-11 años), Entre Panas y Patas (Adolescentes) y madres gestantes y lactantes.

La situación de incertidumbre generada a raíz de la COVID-19 dificultaba que en las familias se mantuviera un estado de calma. Por eso, se daban consejos a los padres y madres para ayudarlos a mantener sus hijos e hijas a sentirse seguros, mantener rutinas saludables, controlar sus emociones, sus comportamientos y fomentar la resiliencia.

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Actualmente los tres hijos de Nélcida son parte de los Espacios Amigables. “Estoy muy agradecida con las organizaciones porque sin los Espacios Amigables no habría podido sola porque en los momentos más complicados han estado ahí.”

Desde Acción contra el Hambre también apoyamos a las familias con la entrega de kits escolares y kits de higiene. Así como la entrega de herramientas para cuidar y educar a los hijos e hijas con una crianza respetuosa.

“A mí me ha ayudado muchísimo la crianza respetuosa. La convivencia con mis hijos ahora a diferencia durante la pandemia es una convivencia armoniosa, hay paz, amor y comunicación. Y, además, lo aprendido no lo pongo en práctica solo con mis hijos, también en mi día a día. Soy una persona más tolerante, más empática.” Comenta Nélcida.

Nélcida ve su futuro y el de sus hijos en Perú, aunque lo más difícil es poder compaginar un trabajo con el cuidado de sus hijos porque ella es su principal y única cuidadora. Si bien este proyecto no es un remplazo de la educación que necesitan y merecen, contribuye a generar herramientas que les permita incorporarse con mayor facilidad no solo a un salón de clase, sino que puedan retomar el desarrollo integral de su niñez.

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